Ayer el New England Journal of Medicine publicó un muy interesante artículo de la Dra. Slichter del Puget Sound Blood Center, de Seattle, et al.: Dose of Prophylactic Platelet Transfusions and Prevention of Hemorrhage, que podría tener una gran trascendencia en la práctica transfusional.

Se trata de un ensayo aleatorio que se desarrolló en 3 años y en el que se ha evaluado el efecto sobre el sangrado de la dosis de plaquetas transfundidas profilácticamente a 1.272 pacientes con trombocitopenia central.

Asignaron aleatoriamente pacientes oncohematológicos hospitalizados a recibir transfusiones profilácticas de plaquetas con diferentes dosis plaquetares: bajas, medias o elevadas (1,1×1011, 2,2×1011 ó 4,4×1011 por metro cuadrado de superficie corporal), cuando el recuento de plaquetas matinal era de 10.000 plaquetas por milímetro cúbico o inferior.

Los signos clínicos de sangrado se evaluaron diariamente. El primer punto final era la aparición de hemorragia de grado 2 o superior (tal como se define en los criterios de la Organización Mundial de la Salud).

De los 1.272 pacientes que recibieron al menos una transfusión profiláctica de plaquetas, se observó sangrado de grado 2 o superior en un 71%, 69% y 70% de los pacientes en los grupos de dosis bajas, en el de dosis media y en el grupo de dosis altas, respectivamente (las diferencias no fueron significativas).

La incidencia de hemorragias de grados superiores y otros eventos adversos fueron similares entre los tres grupos, pero el número medio de transfusiones de plaquetas que se realizaron fue significativamente mayor en el grupo de dosis bajas (cinco, frente a tres en la de dosis medias y tres también en el grupo de dosis altas). No así en lo que se refiere a transfusión de hematíes en los que no se halló diferencia entre los tres grupos.

Los pacientes tenían un riesgo de sangrado del 25%  aquellos días en el que el recuento matinal era de 5.000 plaquetas por milímetro cúbico o inferior, en comparación con el 17% de riesgo los días en el que el recuento matinal era de 6.000 a 80.000 plaquetas por milímetro cúbico.

El incremento medio después de la transfusión de plaquetas en el grupo de dosis bajas (10.000 plaquetas por milímetro cúbico) fue aproximadamente la mitad del incremento promedio del grupo de dosis media (19.000 plaquetas por milímetro cúbico), y el incremento promedio en el grupo de dosis alta (38.000 plaquetas por milímetro cúbico) fue aproximadamente el doble del incremento medio del grupo de dosis media.

El número de días hasta la siguiente transfusión varió significativamente entre los tres grupos: 1,1 días en el grupo que recibió dosis bajas, 1,9 en el grupo de dosis medias y 2,9 en el grupo de dosis altas. Sin embargo, valorando el incremento corregido del recuento plaquetar (ICR) no difirió significativamente entre los tres grupos (es decir, las diferencias en el incremento se explicaban por las diferencias en el número de plaquetas transfundidas).

Una limitación de este estudio fue que los médicos cambiaron a una dosis no controlada en el grupo de pacientes de dosis baja con más frecuencia que para los de la dosis media y grupo de dosis alta. Sin embargo, estos cambios se hicieron principalmente después de la aparición de sangrado de grado 2 o superior.

Los autores concluyen que la dosis de plaquetas administrada en la transfusión profiláctica de plaquetas cuando se transfunde empleando como cifra límite 10.000 plaquetas por milimetro cúbico o inferior, no tiene un efecto significativo en la incidencia de hemorragia grave en pacientes trombopénicos.

Bibliografía:

  1. Slichter SJ, Kaufman RM, Assmann SF, McCullough J, Triulzi DJ, Strauss RG, et al. Dose of Prophylactic Platelet Transfusions and Prevention of Hemorrhage. N Engl J Med. 2010 Feb 18;362(7):600-613.
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